—Ni idea...
—Porque como no sonríen nunca... ¡los surquitos no se les forman!
—Mirá que piolas, cambian la felicidad por la estética.
—Y... esto es el «Primer Mundo».
—¿Ah, sí? ¿Pero el «Primer Mundo» no quedaba en Europa?
Reflexiones transgénicas con la soja al cuello
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